5 Claves que pueden salvar tu matrimonio

Las personas nos casamos entusiasmadas y con grandes expectativas; amando a nuestro cónyuge y seguros de ser correspondidos. Sin embargo, en ocasiones las cosas no sale como esperábamos y surgen los problemas. Esto puede provocar que se pierda el interés y que las emociones mengüen, cayendo en rutina, insatisfacción o incluso en una separación. ¿Qué hacer para evitar que esto suceda o para resolverlo si ya lo estamos experimentando? ¿Cómo recuperar una relación satisfactoria? Veamos cinco claves para afrontar cualquier obstáculo que atente contra nuestra relación matrimonial o para mantenerla saludable.

  1. Enfócate en dar más que recibir

Al iniciar nuestra relación solemos enfocarnos en hacer feliz a nuestra pareja; pero con el paso del tiempo tendemos a olvidar ese deseo y empezamos a exigir que el otro cumpla nuestros intereses y deseos. Comportarnos así, ya no es un acto de amor, sino justo su opuesto, es egoísmo. Recordemos que el egoísmo consiste en, ante todo, buscar nuestros intereses, no los de los demás. Cuando actuamos de esta manera el enfoque cambia de: “qué tanto doy” a “qué tanto recibo”. En contraparte, cuando nos enfocamos en hacer feliz al otro no sólo le agradamos, también estamos sembrando; y al hacerlo es probable que, como siembra que da fruto, nuestra pareja responda favorablemente. La primera clave es sencilla, intenta hacer feliz a tu pareja.

  1. Hablen sobre sus expectativas

Entramos al matrimonio con creencias y expectativas del rol que cada uno debe cumplir; y por lo general estas perspectivas no concuerdan con las de la otra persona. El problema no son esas diferencias, sino no hablarlas y esperar que nuestra pareja cumpla lo que imaginamos. Por lo general las expectativas se forman en nuestra casa. Tendemos a repetir lo que nos gustó de la relación de nuestros padres y a evitar lo que nos pareció incorrecto. La solución es conversar con nuestra pareja sobre esas expectativas y hacer acuerdos de las actividades y roles que tomaremos cada uno en nuestro matrimonio. Hay que discutir sobre las responsabilidades de cada quien en el hogar, en la provisión económica, en la educación de los hijos y en cada punto importante. Si guardamos silencio podemos acostumbrarnos a una vida matrimonial insatisfactoria o de constantes peleas y frustraciones. Resulta evidente que si hablamos sobre estos puntos antes de casarnos, las decepciones serán menores y adaptarnos a la vida juntos será más fácil. Sin embargo, no importa cuántos años lleve tu relación, ahora es un buen momento para hablar sobre sus expectativas.

  1. Resuelvan las diferencias lo más pronto posible

Ante la existencia de un problema o molestia es necesario hablar y no fingir que no pasa nada. El piso no se limpia escondiendo el polvo debajo del tapete.Tarde o temprano alguien lo moverá y saldrá la suciedad acumulada de un solo golpe. Así que hay que hablar sobre las molestias y problemas que tenemos y entre más pronto mejor. Pues con el paso del tiempo el enojo incrementa y empezamos a enfadarnos por detalles intrascendentes.Al platicar sobre sus diferencias no te enfoques en ganar la discusión, sino en resolver la situación. Procura primero entender a tu pareja y cuando lo hayas logrado, entonces expón tus puntos de vista. Te aseguro que si lo haces así la conversación será más efectiva. Tengan una actitud madura, o al menos, actúa tú con esa perspectiva. Parafraseando al Dr. Stephen Covey, madurez es tener el valor para defender nuestras opiniones y a la vez ser considerados para entender que el otro tiene puntos de vista e intereses distintos a los nuestros.

  1. Tengan actividades divertidas

Procuren tener actividades agradables para ambos. Tenemos tantas responsabilidades y compromisos que olvidamos divertirnos juntos. Me refiero a tener eventos donde sólo participen ustedes dos. Es común que tengamos la intención de hacerlo, pero pasan semanas, meses o incluso años sin que lo hagamos. O si lo hacemos es en compañía de nuestra familia o de otras parejas. Hay que proponernos mantener viva la relación y disfrutar el uno del otro. Nuestras rutinas y cúmulo de obligaciones pueden llevarnos al tedio y dar pie a la engañosa creencia de que disminuyó el amor; cuando en realidad es justo en ese momento que debemos echar mano del cariño y amor que nos tenemos para trabajar en nuestra relación. Pero es mejor prevenir llegar a ello tomándonos el tiempo para divertirnos y disfrutar juntos.

  1. Oren juntos

Estoy convencido que al unirnos en oración no sólo movemos el mundo espiritual a nuestro favor; también abrimos nuestros corazones delante del otro, mostrándole el deseo de mantener una vida conyugal maravillosa o de recuperarla. Por orar no me refiero a repetir algún rezo, sino a tomar unos minutos juntos durante el día para externar a Dios sus preocupaciones, necesidades y anhelos y pedirle que cambie en ustedes y en su realidad, aquello que es importante transformar. En mi perspectiva la oración no debe ser el recurso al que acudimos cuando ya no hay más que hacer. Propongo considerarle la herramienta para que mejore aquello que está fuera de nuestro alcance, incluidas nuestras frustraciones y debilidades.


Nuestra pareja es a quien elegimos para compartir nuestra vida. Recuerden los anhelos con los que iniciaron su relación y trabajen para recuperarlos o mantenerlos vivos. Cuando un hijo está en problemas; cuando hay dificultades financieras o cuando nuestro negocio va en picada; invertimos tiempo y dinero para resolver la situación. Pedimos consejo, contratamos expertos y hacemos todo lo que está a nuestro alcance. ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestro matrimonio? Recuerda que para que la cosas funcionen hay que darles mantenimiento e invertir en ellas. Tu matrimonio no es la excepción. Aplica estas sencillas actividades para tener una vida en pareja más satisfactoria.

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